Un Overblog cuasifotográfico
Es curioso cómo la fotografía puede unir a las personas.
Empezando el 2012, quedé con unos amigos en el Alcazar para aprovechar y tirar algunas fotos con mi "nueva" Yashica Mat, pero llegué tarde y me tocó hacer sólo la cola.
Detrás mía había dos chicas taiwanesas que enseguida se interesaron por la cámara, tanto que acabaron preguntándome si podían hacerme una foto. Yo, por supuesto, aproveché para hacer la contrafoto, algo a lo que accedieron encantadas.
Al final, pasé la media hora de cola la mar de entretenido charlando con ellas, y en cuanto revelé el carrete nos intercambiamos las fotos.
Hasta ahora no había subido esta foto porque el resultado no es nada nítido (aunque estoy deseando poder escanear yo el negativo para ver hasta qué punto la culpa es del laboratorio), pero ahora que estoy inmerso en discusiones sobre el valor de las cámaras de carrete me apetecía contaros la historia.
Aparte de eso, creo que los occidentales tenemos una lección de simpatía que aprender de los orientales: en China ya comprobé que no tienen ninguna vergüenza en hablar con los desconocidos y hacerse fotos con ellos, algo a lo que los de aquí (y sobre todo yo ;) le tenemos cada vez más respeto. ¡Espero que la tendencia se ir hacia su forma de ser y no acentuar la nuestra!